Por qué la técnica importa más que el tiempo
Un cepillo de cerdas suaves inclinado a 45 grados elimina la placa en la línea de la encía, el lugar exacto donde empiezan las caries y la enfermedad periodontal. Cepillar más fuerte o más rápido no ayuda; solo desgasta el esmalte. Concéntrate en círculos pequeños y suaves, y dedica tiempo a la unión entre diente y encía en lugar de solo la superficie plana.
La rutina de dos minutos en cuatro cuadrantes
Divide tu boca en cuatro cuadrantes — superior derecho, superior izquierdo, inferior derecho, inferior izquierdo — y dedica 30 segundos a cada uno. La mayoría de los cepillos eléctricos avisan con un pitido cada 30 segundos exactamente por esta razón. Cepilla la cara interna, externa y superior de cada diente. Si te apuras, siempre descuidarás las muelas del fondo donde empiezan las caries.
Hilo dental: la parte que casi todos saltan
Los cepillos solo alcanzan tres de las cinco superficies del diente; el hilo dental llega a las otras dos — y ahí se forma el 40% de las caries. Desliza el hilo entre cada diente, haz una curva en forma de C alrededor del diente y muévelo arriba y abajo. No lo dispares contra la encía. Usa el hilo una vez al día; la hora importa menos que la constancia.
¿Y el enjuague bucal?
El enjuague bucal ayuda pero no es indispensable. Elige un enjuague con flúor sin alcohol si quieres protección adicional para el esmalte, o un enjuague de clorhexidina a corto plazo si tu dentista lo recomienda para la inflamación de encías. Enjuagarte inmediatamente después de cepillarte elimina el flúor — espera 30 minutos primero.
Cuándo cambiar el cepillo
Cada tres meses, o antes si las cerdas se abren hacia afuera. Un cepillo desgastado no alcanza los surcos donde se esconde la placa. Después de estar enfermo, cambia el cabezal — las bacterias se quedan en las cerdas y pueden reinfectar.